martes, 29 de mayo de 2012

RADIACIONES ELECTROMAGNÉTICAS.




¿Qué es la radiación electromagnética?


La radiación electromagnética es una combinación de
campos eléctricos y magnéticos oscilantes, que se propagan a través del espacio transportando energía de un lugar a otro.
La radiación electromagnética puede manifestarse de diversas maneras como
calor radiado, luz visible, rayos X o rayos gamma. A diferencia de otros tipos de onda, como el sonido, que necesitan un medio material para propagarse, la radiación electromagnética se puede propagar en el vacío. En el siglo XIX se pensaba que existía una sustancia indetectable, llamada éter, que ocupaba el vacío y servía de medio de propagación de las ondas electromagnéticas

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Introducción


Numerosos estudios demuestran que la continua exposición a radiaciones electromagnéticas emitidas por torres de alta tensión y antenas de telefonía móvil puede tener efectos nocivos sobre la salud. Estos son algunos de ellos.

Las torres de alta tensión levantadas cerca de nuestras casas representan un serio peligro para la salud. Aunque no existen pruebas concluyentes, numerosos estudios señalan que la constante exposición a campos electromagnéticos tiene efectos nocivos para nuestro organismo, a pesar de que estos son de muy baja frecuencia . Las radiaciones que emiten este tipo de torres pueden ser clasificadas en dos tipos: ionizantes y no ionizantes. Ambas estimulan nuestro eje biológico-químico-físico y producen en él efectos de carácter térmico, ya que elevan la temperatura corporal un grado y ponen en marcha los mecanismos biológicos-orgánicos para neutralizarlos. Pero no todos respondemos igual a su exposición, puesto que hay muchos factores que nos condicionan, y por eso hay personas hiper, hipo o normosensibles. 

Efectos sobre la salud


Los efectos que causan los campos electromagnéticos suelen presentarse a medio o a largo plazo, ya que se trata de una energía acumulativa que necesita prolongados períodos de irradiación para mostrar sus efectos. Este tipo de emisiones inhibe la secreción de melatonina, que es la hormona reguladora del sueño y que actúa como un anticancerígeno natural, pero también modifica el ADN y puede desestabilizar el equilibrio funcional celular desde el punto de vista eléctrico y hormonal. Los primeros síntomas de alerta son la alteración del sueño, la irritabilidad y el cansancio crónico. “Los agrupamientos de personas que viven alrededor de estas antenas sufren más patologías que el resto. Estudios científicos confirman que hay un porcentaje más alto de leucemias y otras patologías, que se multiplican por 3 y por 4”.  El doctor Claudio Gómez-Perretta, del Hospital Universitario de la Fe de Valencia, asegura que estas personas sufren un mayor índice de cefaleas, vértigos, insomnio, ansiedad y pérdida de la memoria que las que no viven en torno a las líneas de alta tensión. Pero, sin duda, uno de los efectos más graves que puede ocasionar este tipo de infraestructuras es la aparición de carcinogénesis y de genotoxicidad (daño al ADN), tal y como subraya la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), que las ha catalogado como de tipo 2B, lo que significa que pueden ser etiquetados como cancerígenos. Conclusiones que coinciden con las recogidas en los trabajos de Roger W. Coghill y Gerald Draper, publicados en 2005 en la revista British Medical Journal, según las cuales las personas que residen cerca de a una de estas torres eléctricas multiplican por 4,7 el riesgo de sufrir leucemia.

 ¿Cómo influyen las radiaciones en el cuerpo humano?


La afectación de la salud en las personas expuestas a campos electromagnéticos depende de: la intensidad del campo, la densidad de potencia, y el tiempo de exposición.
La mayoría de los efectos que se citan permanecen en estudio o en forma experimental.
Los efectos pueden ser:
- Síndrome neurasténico subjetivo: insomnio, astenia (cansancio), debilidad, mareos, ansiedad, irritabilidad, estrés, mal estado general, migraña, disminución de la libido,...
- Trastornos cardiacos (taquicardia, hipertensión,...) y alteraciones vasculares periféricas.
- Alteraciones funcionales del sistema nervioso (temblores, trastornos neurovegetativos, hipotonía de las extremidades,...)
- Alteraciones de la reproducción y el desarrollo (infertilidad, alteraciones de la menstruación femenina, abortos,...)
- Efectos sobre la melatonina (hormona segregada por la glándula pineal, que regula los ritmos biológicos , causando alteración de los biorritmos.
- Alteraciones de los cromosomas y de células reproductoras (espermatozoides,...).
- Malformaciones genéticas: síndrome de Klinefelter, de Turner, de Down,...
- Alteraciones de las endorfinas (experimental), lo que parece que al alejarse de la fuente genera algo similar a un síndrome de dependencia...
- Se incrementan los riesgos de padecer cáncer en la población (sobre todo los niños/as). (Existen estudios sobre poblaciones con densidad de tendidos eléctricos y la incidencia del cáncer, lo que motiva prevenir que la instalación de los mismos, deba ser alejada de núcleos urbanos. También se habla de una relación entre el número de electrodomésticos en la vivienda y la incidencia de cáncer, que potenciaría los resultados anteriores). También existen estudios como por ejemplo: en trabajos de empalmadores de cables, cuando mayor dosis de estas radiaciones reciben, hay un mayor riesgo de padecer cáncer del tipo leucemias y linfomas. Y en trabajos eléctricos parece ser que hay un aumento de la incidencia de cáncer de cerebro, de pulmón y linfático. (El cáncer cerebral detectado en los hijos, parece relacionarse con una transmisión a través de alteraciones genéticas desde los padres). Otros estudios han mostrado que a partir de 10 años de exposición laboral se incrementa el riego de padecer leucemias.





Distintos aparatos que emiten radiaciones electromagnéticas y sus posibles consecuencias.

En radio-aficcionados, parece que existe un incremento del riesgo de padecer cáncer (leucemias, mielomas, linfomas,...), y por ello se hace recomendaciones de las distancias de la persona (y del resto de las personas) de los equipos.
- Diferentes electrodomésticos y otros aparatos similares, también se han relacionado con el riesgo de causar cáncer: el teléfono móvil (causa cáncer cerebral, y alteraciones de las ondas cerebrales y de las fases del sueño incluso después de cortos periodos de exposición. El más lesivo es el de tipo analógico, más que el digital. En todo caso también afecta a los del entono del usuario/a aunque en menor grado); el secador de pelo (relacionado con el cáncer de mama en peluqueras), el uso de ordenadores o pantallas de datos que pueden emitir radiaciones hasta 3-4 metros, causan lesiones especialmente en la embarazada, con abortos o malformaciones (relacionados más bien con el tipo de posturas y estrés), no obstante, las pantallas de cuarzo o de cristal líquido apenas emiten radiaciones.
- Otros electrodomésticos: los transformadores eléctricos (en casas antiguas, por el cambio de corriente de 125 a 220 emiten radiaciones dependiendo del tipo de transformador y del consumo del aparato, dependiendo de cada caso concreto), el radio-despertador (contiene un transformador capaz de emitir radiaciones a 1-1,5 metros inclusos a través de la pared), la máquina de afeitado eléctrica, el televisor, radiadores eléctricos, el tipo de iluminación (sobre todo las luces halógenas y fluorescentes), etc.


Prevención


- Donde existan líneas de transporte eléctrico (campos eléctricos, magnéticos,...) se puede medir de una forma sencilla mediante un tubo fluorescente, pues se encenderá (sin conexión) con unos 6-7 Kv/m.
- Observar la precaución de que los riesgos se incrementan cuanto mayor es la temperatura y humedad ambiental.
- Los niveles de riesgo dependen de la potencia de la fuente emisora y la distancia. Por lo tanto deben alejarse de las zonas urbanas, etc.
- Existen normas sobre las distancias de seguridad de los transformadores (desde 10-20, hasta 50 metros).
- Tomar precauciones especiales cuando las líneas electrificadas de ferrocarril están en proximidad de terrenos húmedos o de cañerías, pues se incrementa el riesgo, debiendo alejar más los núcleos urbanos o habitados.
En la conducción de vehículos, los sistemas electrónicos de los motores pueden generar campos electromagnéticos que afecten al conductor/a en los viajes largos (se añade la fricción del coche con el aire) y causa estrés y accidentes por las cargas de iones positivos. Parece ser que este problema es menor en los motores Diesel.
- Prevenir el "efecto corona" de los electrodos de alta tensión (producen óxidos de nitrógeno, que con el agua forman la "lluvia ácida") que causan radiointerferencias en la zona, con molestos ruidos.
- Pueden realizarse mediciones de los campos electromagnéticos "in situ", mediante instrumentos dosimétricos de medición.
- Son necesarias las normativas que determinen límites de exposición (sobre todo para las radiaciones ELF), y demás precisiones al respecto (existen modelos de ello en algunos países).
- Correcto estado de la instalación eléctrica, y con suficiente toma a tierra (importante, etc.
- Los aparatos eléctricos deben llevar un blindaje adecuado y colocarse lejos de los dormitorios (pues las emisiones de radiación electromagnética perjudicarían el descanso).

 
 

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